El inexorable paso del tiempo ha propiciado que la Imagen Titular de nuestra centenaria Cofradía, haya recibido culto en diversos templos de Úbeda. Así, en este devenir a través del tiempo, la imagen de Cristo Caído ha sido venerada en el Convento Carmelita de San Miguel desde el siglo XVII.

En 1821, la Imagen pasará a la Iglesia Conventual que la misma Orden religiosa tenía en Úbeda para su rama femenina, es decir, al Convento de Nuestra Señora de la Limpia Concepción, lugar donde permanecería hasta, al menos, 1912.

En 1913 de nuevo encontramos a Jesús Caído en la Capilla de San Juan de la Cruz del Convento de San Miguel[1], permaneciendo en ella hasta su triste destrucción en 1936.

Tras los ignominiosos sucesos bélicos acaecidos en España entre 1936 y 1939, la Cofradía inicia su reorganización.

En 1942 llega a Úbeda la nueva imagen de Jesús Caído, obra encargada al valenciano Mariano Benlliure, siendo depositada en la Capilla de La Yedra de la Ex Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares. Aquí permanecerá hasta el cierre de la misma en 1983, si bien en 1962, a petición del prior, pasará de la citada Capilla de La Yedra a la de San Gregorio.

Entre 1983 y 2008, debido al cierre de Santa María a consecuencia de unas obras para su consolidación, la imagen de Benlliure ocupará una capilla en la Iglesia de San Pedro.

A consecuencia del deterioro del citado templo de San Pedro, de nuevo la imagen será trasladada, esta vez al convento de franciscanas de Santa Clara, lugar en el que se venera la imagen de María Santísima de la Amargura, Titular Mariana de la Cofradía, desde 1953.

Ambas imágenes permanecen en este convento en la actualidad a la espera de la reapertura de Santa María, momento en el que el Cristo[2], volverá a Santa María para ocupar de nuevo la Capilla de la Yedra, frente al presbiterio.

Iglesia del Convento de la Purísima Concepción

CARMELITAS DESCALZAS


Erigida en el siglo XVII, será la primera Sede Canónica de la Cofradía puesto que en 1904, año de fundación de la misma, se rendía allí culto a la desaparecida imagen de Jesús Caído.

La Cofradía realizará desde aquí su salida procesional los Viernes Santos entre 1904 y 1916.

Interior del TemploLa iglesia presenta planta de cruz latina conformada por una única nave y un breve transepto. Los distintos tramos, separados por arcos fajones, se cubren mediante bóveda de cañón con lunetos. El crucero se cubre con una cúpula con su linterna. Presenta una exuberante decoración común en el siglo XVII.

Fachada PrincipalAl exterior presenta un esquema compositivo de fachada propio de las iglesias carmelitanas. Así, la fachada presenta un arco de medio punto flanqueado por sendas pilastras toscanas. Sobre el entablamento, se abre una hornacina avenerada flanqueada por pináculos con bolas y rematada por un frontón semicircular que alberga una imagen de la Inmaculada.

Dos escudos carmelitanos situados más al exterior vienen a identificar la adscripción de este templo a la Orden del Carmelo. Más arriba y en el eje central, un ventanal rectangular permite la entrada de la luz al interior. La fachada se remata con un frontón triangular con un óculo en su interior.

La mayor parte de su patrimonio mueble desaparecerá en la luctuosa Guerra Civil de 1936.

Esta iglesia sufrirá diversas obras a lo largo del siglo XX, siendo las más importantes, las sufridas entre 1992 y 1994.

 

Iglesia del Convento de San Miguel

ORATORIO DE SAN JUAN DE LA CRUZ. CARMELITAS DESCALZOS

Situado al fondo de la calle de San Juan de la Cruz, el convento fue fundado en 1587.

De su primitiva fábrica, comenzada a finales del siglo XVI y realizada a lo largo del siglo XVII, únicamente se conserva el Oratorio, comenzado en 1627 como primer templo del mundo dedicado a San Juan de la Cruz.

El Oratorio presenta una sola nave con una cabecera octogonal. Posee un coro alto, lugar en el que se sitúa la celda donde murió el Santo carmelita y dónde se emplaza un templete que custodian sus reliquias.

La cabecera, octogonal como hemos dicho, se cubre por un interesante retablo barroco en cuyo centro se sitúa una imagen de San Juan de la Cruz flanqueada por las escultura se San Elías y Santa Teresa.

El espacio está dominado por un sepulcro con escultura yacente del Santo segoviano, realizada en el pasado siglo por el malagueño Francisco Palma de Burgos.

La fachada principal Fachada Principal presenta en una portada con arco de medio punto enmarcada por columnas corintias de fustes lisos y elevadas sobre plinto. El cuerpo superior lo centra una hornacina avenerada que alberga, entre pilastras cajeadas de capitel jónico, la imagen de San Juan de la Cruz. Esta queda flanqueada por sendos escudos de la Orden Carmelitana.

Se remata con un cuero coronado, con la imagen de la Inmaculada en su interior y sostenido por sendos angelotes

La actual Iglesia data del siglo XX y se realizarán en estilo neoclásico. En ella desde el siglo XVII, como hemos dicho se venerará la antigua imagen del Cristo de la Caída desaparecida en 1936.

Con las Desamortizaciones del siglo XIX la Iglesia se arruinará hasta su reconstrucción en el siglo XX, cuando vuelven los carmelitas, en 1905, a la ciudad y con ellos la imagen del Caído a su templo original[1].

Desde esta Iglesia, saldrá en procesión la Cofradía desde 1929.

Presenta esta iglesia planta de cruz latina con tres naves. En el transepto se levanta una cúpula que nos hace elevar la vista cuando estamos bajo ella. La cabecera, plana, presenta una hornacina presidida por la Virgen del Carmen. El testero se decora con pinturas murales realizadas por el malagueño Francisco Palma de Burgos en las que aparecen los Santos Reformadores del Carmelo, San Juan y Santa Teresa, que elevan su mirada al rompimiento celeste presidido por San Miguel.

Recientemente en el transepto, a ambos lados del Altar Mayor, han quedado instaladas sendas pinturas realizadas por el maestro y humanista ubetense Manuel García Villacañas con temática muy vinculada a la Orden Carmelita. En el lado de la epístola San José es escogido por Dios para ser el esposo de María y velar por su Hijo; al lado contrario, en el del evangelio, Elías asciende a los cielos en un carro de fuego tirado por dos vigorosos y blancos corceles ante la mirada atónita de Eliseo.

La portada exterior, de escaso interés artístico, pero siguiendo el esquema tradicional de los modelos carmelitanos, está presidida en su segundo cuerpo por una rotunda escultura dedicada a San Miguel realizada por el maestro ubetense Marcelo Góngora Ramos.

[1] En 1913 la imagen ya se veneraba, tras largo pleito con la rama femenina de la Orden Carmelitana, en el Oratorio.

Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares

Construida entre los siglos XIII y XVIII, la Cofradía ha tenido en la ex Colegiata su sede a partir de la reorganización de la misma tras la Guerra Civil y en ella se encuentra en la actualidad.

Santa María de los Reales Alcázares fue Colegiata desde su fundación hasta 1852. A lo largo de la Historia, el templo ha sufrido multitud de intervenciones apreciándose en el mismo una confluencia de estilos que ha derivado en un eclecticismo arquitectónico en el que las formas clásicas se logran imponer sobre el resto.

En planta se presenta un templo de 5 naves con cabecera de planta cuadrada y capillas laterales a ambos lados y a los pies. Un bellísimo y elegante claustro de traza gótica mantiene abierto el espacio antaño utilizado como patio de la anterior mezquita musulmana.

En el interior, hoy muy cambiado respecto a lo que aún conservamos en la retina respecto a imagen del templo antes de su último cierre, destacan las capillas, ricas algunas de ellas en arquitectura y dotación, pero sobre todo, la majestuosidad del espacio sacro.

Muchos son los desmanes que podríamos citar como consecuencia de este último cierre, sin embargo, no ahondaremos más en la herida y tan solo diremos que la desidia del pueblo de Úbeda así como nula solvencia de las Administraciones Públicas, han resultado ser los dos desgraciados ingredientes que han dado como resultado lo que hoy vemos y lo que aún nos queda por ver cuando se produzca su tan ansiada reapertura.

En lo concerniente a nuestra Cofradía, diremos que ésta, desde 1942, ocupó la Capilla de La Yedra, una espléndida capilla de planta cuadrada situada frente al altar mayor, a los pies de la Iglesia, cubierta por una bellísima bóveda de crucería gótica y cerrada por una soberbia reja renacentista obra del célebre maestro rejero Bartolomé.

Posteriormente, en 1962, por petición del párroco[1], la imagen de Jesús Caído pasaría a venerarse en la Capilla, más discreta, de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola[2]. Situada en el lado de la epístola, sería la segunda si comenzamos a contar desde los pies del templo. Carece de reja, pues la que tenía fue trasladada a la Capilla de la Virgen de Guadalupe y la Cofradía, en su lugar, pondría como cierre una sencilla baranda de madera. También esta capilla es de estilo gótico, con una portada apuntada y abocinada, quedando el arco enmarcado por un alfiz en cuyas enjutas encontramos las imágenes de San Gregorio y San Juan de Letrán. Su interior, de planta cuadrada, se cubre con una compleja bóveda de crucería estrellada.

El exterior de Santa María cuenta con dos portadas. Al este se abre la de la Consolada mientras al norte encontramos la principal, conocida como puerta de la Adoración por el relieve que preside la misma. Ambas son portadas de corte clásico, ejecutadas en el siglo XVII, en las que se voltea un arco de medio punto inserto entre columnas, sencillas en la Consolada y dobles, muy del estilo vandelviriano, en la Adoración. La fachada principal se remata con sendas espadañas para las campanas realizadas ya en el siglo XIX.

El 31 de enero de 2.015 es proclamada Basílica Menor.

[1] La Cofradía ocupaba dos Capillas del Templo. La de La Yedra donde se veneraba al Caído y la de San Gregorio que albergaba el trono de plata por no disponer la Hermandad, por entonces, de otro sitio en el que guardar sus enseres. El párroco pidió que se ocupase únicamente una que, a la sazón, tuvo que ser de la San Gregorio debido a la imposibilidad de que el mencionado trono accediese a la Capilla de La Yedra.

[2] También conocida como Capilla de San Gregorio y San Juan de Letrán hasta finales del siglo XIX.

Iglesia de San Pedro

Será en 1983 cuando la imagen del Cristo de la Caída[1] sea depositada en esta antigua parroquia como consecuencia del cierre por obras de Santa María de los Reales Alcázares.

Construida entre los siglos XIII y XVII es un templo conformado por una sola nave y capillas en sus laterales. En la llamada Capilla de Nuestra Señora, vinculada al marquesado de Bussianos, se venerará a Jesús Caído hasta 2008, año en el que tras su cierre, se trasladará al emplazamiento que hoy tiene en la Iglesia del Convento de Santa Clara.

Al exterior destacan sus dos portadas, el ábside y su torre. La portada de los pies presenta un sencillo esquema compositivo conformado por un arco de medio punto de gran dovelaje sobre el que se abre un óculo que permite el paso de la luz al interior. La portada sur repite en su desarrollo un esquema muy usado en la arquitectura moderna ubetense, esto es, un arco de medio punto entre columnas dóricas sobre basamento en su primer cuerpo y un segundo cuerpo en cuyo centro, al abrigo de una hornacina y flanqueado por escudos, se muestra sedente la escultura de San Pedro.

El ábside, semicircular, presenta contrafuertes entre los que se abren dos ventanas góticas por las que penetra la luz al interior.

[1] En este largo peregrinar también acompañarían a la imagen de Jesús Caído otras imágenes que anteriormente también recibían culto en Santa María. Así el Cristo de Medinaceli, la Virgen de Gracia, el Cristo de los Cuatro Clavos, las imágenes de la Cofradía de Jesús y las del Santo Entierro y Santo Sepulcro entre otras.

Iglesia del Real Monasterio de Santa Clara

Vinculado a la Cofradía desde mitad del siglo XX, en ella se venera hoy la titular Mariana de la misma.

En 1953, Juan Luis Vassallo Parodi, realizaría la imagen de Nuestra Señora de la Amargura, imagen que sería donada a las monjas clarisas de la Ciudad con la condición de que procesionara, a perpetuidad, junto al Jesús Caído. Es aquí por tanto donde se venera a María Santísima desde su llegada a nuestra Ciudad.

Como hemos dicho, la Imagen de Nuestro Señor, la acompaña desde 2008 hasta 2012 como consecuencia del cierre de San Pedro.

Se trata este de la fundación conventual más antigua de Úbeda, realizándose esta en fecha indeterminada del siglo XIII. Presenta dos claustros, las dependencias conventuales y la Iglesia, esta con su coro.

La portada principal, en la plaza del mismo nombre, data de 1779. La conforma un arco de medio punto entre pilastras cajeadas que sostienen un sencillo entablamento conformado por triglifos y metopas. Sobre este una hornacina con la imagen de Santa Clara, está flaqueada por el escudo Real y el propio de la Orden. Se remata por un sencillo frontón triangular vacío en su interior.

Tras esta portada, se oculta una deliciosa portada mudéjar constituida por un arco polilobulado, que permite el acceso al interior de la Iglesia, y decoración con puntas de diamante y dientes de sierra. El escudo de los Austrias preside dicha portada.

Al interior una sencilla iglesia con planta de cajón y doble coro cerrado por reja y celosía a sus pies, alberga las Imágenes Titulares de Nuestra Cofradía.