Cristo Antiguo

Atribuido a la escuela Granadina de José de Mora, la imagen representa a Jesús en el momento de hallarse caído en el suelo. La cruz, sobre el hombro izquierdo, apenas es cogida por la impresionante mano, plagada de venas. Quizás sólo el antebrazo, en su conjunción con la muñeca, sea el que se encargue de la sujeción del madero. La otra mano se apoya en la ya clásica y providencial esfera. El rostro de Jesús es de un dramatismo contenido, pues sólo las cejas acusan más expresivamente el dolor de la caída. Párpados bajos y boca apenas entreabierta tras cuyos gruesos labios se adivinaba el arco dentario. Fino bigote que no enlaza con la barba, estrecha en su recorrido por los maxilares y más poblada en el mentón, donde forma una perilla bífida. Pelo natural, que forma larga melena, con raya en medio. La cabeza lleva alrededor una corona de espinas, casi «indolora», y por detrás asoman las tres clásicas potencias.

El resultado es una imagen que mueve a la piedad y al rezo. Nada extraño, pues, que la misma fuese el objeto devocional de tantos personajes célebres y, en definitiva, de todo el pueblo de Úbeda.

Cristo Actual

Historia

Realizada para la Semana Santa de 1942 por el insigne escultor Mariano Benlliure, la imagen actual del Cristo de la Caída constituyó en su momento una loable excepción a la costumbre generalizada de adquirir tallas en serie de poquísima calidad. Costumbre, por otra parte, dicho sea de paso, a que obligaba la penuria de los tiempos, pero que en Úbeda, por fortuna, no arraigó del modo y manera que lo hizo en el resto de la provincia.

Descripción

Martos López nos dice que Benlliure, rehusando los recursos rutinarios, evita representar a Jesús violentamente caído. En su escultura, el golpe ya se ha producido y lo que el Redentor intenta ahora es levantarse del suelo. Por ello, extiende hacia adelante su mano derecha para compensar el esfuerzo de izar la cruz -que lleva sobre el hombro izquierdo- y su pie derecho está flexionado, dispuesto a impulsar el cuerpo hacia arriba. Este esfuerzo -señala el críticose plasma en el encogimiento de la región glútea y en el rostro, mediante la contracción de las comisuras palpebral y labial.

Valoración artística

«Toda la talla -insiste también Soledad Lázaro Damas- demuestra la complacencia de su autor en el modelado anatómico y en la resolución de las tensiones del esfuerzo; en este sentido, brazos y manos, cuello y rostro revelan un estudio atento del natural y son elementos demostrativos por sí solos, de una acción, alejada de connotaciones patéticas. El perizoma se pliega de forma natural, sin estridencias, creando diferentes direcciones a las arrugas, en línea con el juego de tensiones y fuerzas del cuerpo».

Prosigue el doctor Martos en su análisis artístico haciendo ver el acierto del maestro en no representarlo caído, porque si bien esta postura añade patético sentimentalismo también es cierto que con ella deja de transmitirse el dinamismo necesario para llevar a cabo la obra de la Redención. Jesús aparece en la versión benlliuresca como Dios, como Rey de Reyes, pues su actitud,

«con el cuerpo un poco inclinado hacia adelante, como subiendo la cuesta del Gólgota, no revela molestias por las contusiones del flagelamiento, ni cansancio por el peso de la cruz (que lleva cogida con elegante soltura), y la admirable cabeza, distinguida y fina, sobre un cuello esbelto, de ejecución impecable, no indica por la expresión de la cara, de líneas correctísimas, ni abatimiento, ni fatiga, ni estupor por los ultrajes recibidos, ni temor por el martirio que le espera, sino serenidad, mansedumbre, decisión de cumplir la voluntad del Padre, y camina hacia el suplicio con la vista baja sin mirar a ningún sitio, aislado del ambiente que le rodea, abstraído, pero no con impasibilidad de esfinge, porque la divina faz tiene calor humano y deja adivinar por el entrecejo ligeramente fruncido y la boca entreabierta un leve signo de dolor, bien contenido, porque su propia estimación le veda dar rienda suelta a la manifestación tumultuosa de todas las angustias que acongojan su alma».

«Por ello esta imagen, aparte de su enorme valor plástico, tiene un altísimo interés como exponente de la divinidad y de la realeza de Jesús, porque el exquisito artista, con gran nobleza de concepción, la ha despojado de los atributos del dolor humano, para que resplandezca sólo el señorío, la grandeza de Dios». «El ilustre escultor con mucho acierto y dando pruebas de su consumada maestría, ha cubierto el cuerpo de la imagen, policromada, imitando una modesta túnica, muy parca en detalles, para que la atención del observador no se desvíe de la bellísima cabeza, clave del ideal estético de la obra, y para que el rudo contraste entre la noble cabeza y la pobreza del vestido resalten dos cualidades primordiales de Jesús: la divinidad de su esencia y la humildad ejemplar de su vivir».

Acaba este crítico con las siguientes palabras, tan repetidas ya por todo el mundo:

«Es tan grande su valor plástico, que si no se conocieran las demás obras maravillosas de Benlluire, bastarían estos brazos y estas manos para acreditarle por siempre como un escultor de primerísima categoría».

Tiene además interés la talla por ser obra tardía del artista, posiblemente hecha con ayuda de sus colaboradores de taller. Así lo subraya también Almagro García. Sin embargo, la imagen no gustó demasiado a los ubetenses, bien porque aún estuviese presente el recuerdo de la anterior, bien porque no se entendiese correctamente la postura de Jesús. Hoy, en cambio, el Señor de la Caída constituye motivo de orgullo para propios y extraños.

Virgen

Historia

Si se careciese de otros datos y sólo pudiéramos disponer como única fuente de información del Horario de Procesiones correspondiente a 1952, habríamos de asegurar de manera taxativa que nuestra Virgen hizo su primera salida procesional el Viernes Santo de ese lejano año.

Literalmente, dicho programa oficial, firmado por el Arcipreste D. Valentín L. Peña y por el Alcalde D. Pedro Sola, dice:

«A las 11 de la mañana, saldrá de Santa María Jesús de la Caída luciendo un nuevo trono de nogal y plata oxidada. Le acompañará la imagen, del artista Juan Luis Vassallo, Nuestra Señora de la Amargura que también figura por primera vez en esta procesión».

Parece obvio que el anuncio no puede ser ocurrencia del cajista de la imprenta y que cuando se publica con toda esa profusión de detalles es porque realmente hubo la intención de sacar procesionalmente a Nuestra Señora. Si acudimos a las actas de la cofradía, vemos, en efecto, cómo ya desde finales de 1951 están confeccionados los presupuestos para un nuevo trono destinado al Cristo y que habría que hacer Juan Dueñas.

En cuanto a la imagen de la Virgen, el presidente, don Juan Pablo Pasquau, hace constar, según el acta de la Junta Directiva celebrada el 9 de noviembre de 1951, que el importe de la talla correría de su cuenta, aunque, a la postre, como ya se sabe, la imagen sería donada a las franciscanas por su propio autor, Juan Luis Vassallo Parodi, el Jueves Santo 2 de abril de 1953, o sea, un día antes de que saliera en procesión acompañando al Señor de la Caída.

Pero no hay duda de que la imagen estaba hecha desde tiempo antes. En noviembre de 1951 ya se habían comprado 2 metros de raso para la saya, que costaron 173´50 pesetas, 15 metros de blonda por 375 pesetas y la tela para el manto, que importó la fuerte suma de 2.000 pesetas. Hasta se había adquirido la corona por 1.692 pesetas. Todas estas compras no se pueden realizar sin conocer las medidas aproximadas de la nueva talla: luego ya en 1951 debía existir esta. Unos meses después, concretamente, en la Junta General de 9 de marzo de 1952, se habla de «las gestiones que se llevaban realizadas con motivo de la nueva imagen y el trono» para «la próxima Semana Santa». Esta «próxima Semana Santa» no podía ser otra que la de 1952: luego se esperaba realmente procesionar a la Virgen nueva en este año. Y hacerlo, además, con toda solemnidad, puesto que se tenía previsto que la procesión fuera presidida por el Ministro de Obras Públicas, el Sr. Conde de Vallellano. Pero al final, la salida de la Virgen no pudo hacerse en este año. La causa de la suspensión se ha achacado a la abundante lluvia caída durante aquella mañana del Viernes Santo. Es cierto que la cofradía de Jesús, que contaba con la presencia de otro ministro, el de Hacienda, Sr. Gómez del Llano, no había podido salir. Y la Caída, al decir de Herrador Marín, apenas llegó al Mercado cuando tuvo que volverse. Pero si la lluvia hubiese sido la causa de la suspensión, es obvio que ambas imágenes hubieran ido montadas previamente sobre sus respectivos tronos a la espera de procesionar en la mañana del Viernes Santo. Y no hay constancia de que el Caído abandonase su trono de plata aquel año de 1952. ¿Cuál pudo ser entonces la razón de que no saliese ese año Nuestra Señora de la Amargura? Una muy sencilla: la imagen se bendijo en 1953, y no antes. Por lo tanto, no estaba preparada para procesionar en 1952.
La bendición de la Virgen se llevó a cabo el jueves día 26 de marzo de 1953 (tres días antes del Domingo de Ramos) en la iglesia de Santa María a las 7´30 de la tarde. En la correspondiente citación, fechada dos días antes y firmada por el secretario Luis María Marín Blanca, se especifica que Nuestra Señora de la Amargura «este año acompañará a nuestro titular en la procesión del Viernes Santo».
Para anunciar con alborozo y sonora proclama dicho acto, se compraron a Mariano López Santisteban (Plaza de Carreteros, 4) 20´60 pesetas en cohetes, de los cuales una docena fueron del tipo «bomba».
Así pues, Nuestra Señora llamó la atención del público expectante aquel Viernes Santo 3 de abril de 1953, luciendo un manto azul oscuro, liso, sin bordado alguno.También estrenó en aquella primera salida una corona de plata sobredorada, a la que luego sustituiría la actual.
Pasada esta Semana Santa, el 15 de mayo se lee en Junta Directiva el «documento de propiedad de la Virgen a las Monjas Clarisas, y la concesión a perpetuidad a nuestra Cofradía de sacar la Imagen procesionalmente el día del Viernes Santo». Lo mismo se repite en la Asamblea General celebrada dos días más tarde.

Dicha donación viene expresada en los siguientes términos:

«Por el presente documento declaro yo, Juan Luis Vassallo Parodi, de profesión Escultor y vecino de Sevilla, que habiéndoles prometido en su día a las Monjas de Santa Clara de Úbeda (Jaén) y para su Iglesia, donde siempre se le rendirá el culto debido, una imagen de la Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de la Amargura, en el día de la fecha les hago entrega de la misma a la mencionada Congregación religiosa en concepto de donación. En este acto de entrega de la imagen de Nuestra Señora, propongo por tratarse de una obra de carácter procesional, se conceda el derecho para sacarla a perpetuidad acompañando a su imagen titular Nuestro Padre Jesús de la Caída a la hermandad instituida en esta ciudad con esa advocación durante los días de Semana Santa. Lo que se acuerda de conformidad de todas las partes abajo firmantes.

El Presidente actual de dicha hermandad, deseando que esta nueva imagen quede debidamente instalada en la Iglesia de Santa Clara, se compromete a llevar a cabo la construcción de un altar para este fin, ya que las hermanas clarisas prefieren se haga así en lugar de recibir el donativo en metálico que en principio se les ofreció. Y para que conste y sirva de resguardo y garantía tanto para la Congregación como para la Cofradía y firmando su aceptación las dos instituciones antedichas, lo hago en Úbeda a dos de abril de mil novecientos cincuenta y tres.

Por las Hermanas Clarisas, La Madre Superiora, Fdo.: Sor Guadalupe de Jesús Aragón.- Por la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Caída,Fdo.: Juan Pablo Pasquau.- Fdo.: Juan Luis Vassallo, Escultor.

El 10 de Noviembre de 2011 tiene lugar otro hecho histórico ya que las Madres Clarisas donan a perpetuidad a la Cofradía la imágen de la Virgen de la Amargura, que desde ese momento pasa a ser propiedad de la Cofradía con el compromiso de que reciba culto en el Real Monasterio de Santa Clara mientras este permanezca abierto, pasando a Santa María si este se cerrara.