Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares

Construida entre los siglos XIII y XVIII, la Cofradía ha tenido en la ex Colegiata su sede a partir de la reorganización de la misma tras la Guerra Civil y en ella se encuentra en la actualidad.

Santa María de los Reales Alcázares fue Colegiata desde su fundación hasta 1852. A lo largo de la Historia, el templo ha sufrido multitud de intervenciones apreciándose en el mismo una confluencia de estilos que ha derivado en un eclecticismo arquitectónico en el que las formas clásicas se logran imponer sobre el resto.

En planta se presenta un templo de 5 naves con cabecera de planta cuadrada y capillas laterales a ambos lados y a los pies. Un bellísimo y elegante claustro de traza gótica mantiene abierto el espacio antaño utilizado como patio de la anterior mezquita musulmana.

En el interior, hoy muy cambiado respecto a lo que aún conservamos en la retina respecto a imagen del templo antes de su último cierre, destacan las capillas, ricas algunas de ellas en arquitectura y dotación, pero sobre todo, la majestuosidad del espacio sacro.

Muchos son los desmanes que podríamos citar como consecuencia de este último cierre, sin embargo, no ahondaremos más en la herida y tan solo diremos que la desidia del pueblo de Úbeda así como nula solvencia de las Administraciones Públicas, han resultado ser los dos desgraciados ingredientes que han dado como resultado lo que hoy vemos y lo que aún nos queda por ver cuando se produzca su tan ansiada reapertura.

En lo concerniente a nuestra Cofradía, diremos que ésta, desde 1942, ocupó la Capilla de La Yedra, una espléndida capilla de planta cuadrada situada frente al altar mayor, a los pies de la Iglesia, cubierta por una bellísima bóveda de crucería gótica y cerrada por una soberbia reja renacentista obra del célebre maestro rejero Bartolomé.

Posteriormente, en 1962, por petición del párroco[1], la imagen de Jesús Caído pasaría a venerarse en la Capilla, más discreta, de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola[2]. Situada en el lado de la epístola, sería la segunda si comenzamos a contar desde los pies del templo. Carece de reja, pues la que tenía fue trasladada a la Capilla de la Virgen de Guadalupe y la Cofradía, en su lugar, pondría como cierre una sencilla baranda de madera. También esta capilla es de estilo gótico, con una portada apuntada y abocinada, quedando el arco enmarcado por un alfiz en cuyas enjutas encontramos las imágenes de San Gregorio y San Juan de Letrán. Su interior, de planta cuadrada, se cubre con una compleja bóveda de crucería estrellada.

El exterior de Santa María cuenta con dos portadas. Al este se abre la de la Consolada mientras al norte encontramos la principal, conocida como puerta de la Adoración por el relieve que preside la misma. Ambas son portadas de corte clásico, ejecutadas en el siglo XVII, en las que se voltea un arco de medio punto inserto entre columnas, sencillas en la Consolada y dobles, muy del estilo vandelviriano, en la Adoración. La fachada principal se remata con sendas espadañas para las campanas realizadas ya en el siglo XIX.

El 31 de enero de 2.015 es proclamada Basílica Menor.

[1] La Cofradía ocupaba dos Capillas del Templo. La de La Yedra donde se veneraba al Caído y la de San Gregorio que albergaba el trono de plata por no disponer la Hermandad, por entonces, de otro sitio en el que guardar sus enseres. El párroco pidió que se ocupase únicamente una que, a la sazón, tuvo que ser de la San Gregorio debido a la imposibilidad de que el mencionado trono accediese a la Capilla de La Yedra.

[2] También conocida como Capilla de San Gregorio y San Juan de Letrán hasta finales del siglo XIX.